Todo por hacer, todos para ganar

By on 2 diciembre, 2014 in Alternativas Políticas | 0 comments

Miguel Urbán Share On GoogleShare On FacebookShare On Twitter

Miguel Urban y Diego Pacheco

“No nacimos para tener una representación testimonial. Nacimos para ganar” Todo el mundo recuerda las palabras de Pablo Iglesias en la noche electoral del pasado 25 de Mayo. Así quedará en las hemerotecas, pero en la memoria personal de muchos de nosotros quedará también la escena que a unos pocos metros de allí dejaba la Plaza del Reina Sofía: cientos de personas estallaban en un salto de alegría colectiva cuando Soraya Saenz de Santamaría anunciaba los 5 eurodiputados de Podemos. Eran sus eurodiputados. Esta vez sí les representaban. En esa plaza había gente que se había pasado varios meses repartiendo panfletos, montando círculos, organizando actos, pegando carteles, colaborando en un proyecto que empezó como una hipótesis, pero que desembocó en una ilusión colectiva llamada a cambiar el mapa político de nuestro país. Eran sus eurodiputados. Era su victoria.
Pero después de las elecciones…, ¿qué? ¿Qué queríamos? ¿Cómo íbamos a conseguirlo? Durante la campaña Podemos supo mantener el equilibrio justo entre la forma-partido y la forma-movimiento. Pero con 1.245.000 apoyos y tanta ilusión, teníamos también mucha responsabilidad que gestionar. ¿Hacia donde íbamos a ir? ¿Íbamos a saber seguir siendo una propuesta eficiente sin perder ese dinamismo democrático que nos caracterizaba? ¿Seguiríamos siendo un partido “por imperativo legal” o acabaríamos siendo un partido al uso? Todo estaba por ver.

Entonces (y aún ahora) las dudas eran comprensibles. Todos los caminos estaban por hacer, pero si algo teníamos claro era que las decisiones las íbamos a tomar entre todos. Nunca más una herramienta para el cambio que no se conjugara en plural. Elegimos un equipo técnico para preparar una asamblea ciudadana donde definiéramos qué debía ser y cómo debía organizarse Podemos. Todas las personas que habían hecho suya la experiencia de auto-organización que Podemos había ofrecido debían poder, en última instancia, decidir cómo gestionarla.

Desde aquel ya lejano 25-M, muchos hemos vivido días frenéticos: viajes, encuentros, discusiones, preborradores y mucha inteligencia colectiva hasta llegar al encuentro presencial de este fin de semana, donde 56 documentos expondrán diferentes visiones, planes y propuestas para Podemos sobre cómo queremos organizarnos para conseguir el cambio en este país.

Hemos vivido otra lección (y van muchas desde el 15-M) de las ganas de miles de personas por hacer política, por discutir de política, por tomar decisiones. Lo decía Pablo Echenique en el encuentro del que surgió la iniciativa Sumando Podemos: “Cuando os digan que a la gente no le interesa la política, contestadles que se han presentado 250 borradores en la asamblea ciudadana de Podemos”.

Nos jugamos mucho en estos debates. Tenemos el reto de construir la organización política más democrática, participativa y eficiente en el menor tiempo posible. Sólo siendo más democráticos que la sociedad que queremos cambiar, podremos hacerlo. No podemos volver a pedir confianza ciega a una ciudadanía empoderada. En cada paso que demos tenemos que ser coherentes con lo que defendemos. Y esto no es tarea fácil. No hay recetas mágicas que todo lo pueden resolver, y el riesgo persiste; lo único que les queda a los partidos del régimen es poder decir: “¿Lo veis? No son capaces de organizarse de una forma democrática, no son capaces de organizarse de forma diferente al resto de los partidos de la casta. Ya son uno más.”

Así surge Sumando Podemos, una cooperativa de 35 equipos que apostamos por el dialogo y la construcción colectiva, por buscar los puntos en común y encontrar, ¿por que no?, las diferencias existentes. Frente a un encuentro que podía derivar en un conflicto de nombres, apostamos por juntarnos y buscar un debate de ideas donde todos nos ayudáramos mutuamente en la inmensa tarea de hacer y pensar Podemos. Donde nos repartiéramos la obligación de no defraudar.

Estamos convencidos de que no hay un sola explicación de por qué Podemos ha conectado con la mayoría social. Desde el principio, hemos sido siempre la suma de muchas ilusiones, muchas mecánicas de trabajo, a veces diferentes, pero que siempre han compartido el mismo objetivo. Ganar y ganar para cambiarlo todo.

Por eso seguimos apostando por la multiplicidad de espacios de participación que se suman entre sí y no intentan anularse, donde nos sabemos parte y no la totalidad de la sociedad que tiene que ganar el futuro, con asambleas sociales que reconozcan el trabajo de otros movimientos, con unos órganos que reflejen la pluralidad del proyecto mediante la votación directa de la ciudadanía o con mecanismos como el sorteo, que empoderan directamente a esos ciudadanos que quizá no sea veían llamados a hacer política, pero que son parte indispensable de la sociedad que queremos construir. Nos dirán que no es posible, que los principios democráticos nos llevan a la ineficacia, que no hay otra manera que confiar en las estructuras tradicionales…, pero no sería la primera vez que Podemos consigue lo que muchos decían que era imposible conseguir.

Desde Sumando Podemos, lo que queremos construir es una organización en la que los círculos y las personas sean la base para construir democracia dentro y fuera de Podemos, recuperando el protagonismo ciudadano en la toma de decisiones, con una estructura que tenga en cuenta la realidad concreta de cada territorio y respete su autonomía política y financiera. Donde nuestros órganos manden basándose en cuatro principios fundamentales: revocación, transparencia, evaluación y rotación. En definitiva, desde Sumando Podemos queremos construir una organización para hacer historia, pero sobre todo, capaz de cambiar nuestras historias cotidianas. Un movimiento político que transforme nuestras condiciones materiales y  que nos permita rescatar una vida que merezca la pena ser vivida.

Nada desean más las élites que están expoliando a este país que un Podemos dividido, que un Podemos encerrado en sí mismo, instalado en las mismas lógicas de siempre de una izquierda impotente. No les vamos a dar ese gusto. Van a recibir una nueva lección de que las cosas están cambiando. Que nada va a ser como antes, porque nada puede ser como antes, porque no ha nacido un partido más, sino una nueva forma de entender y hacer política. Esta en nuestras manos.

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